Cómo hacer inventario de tu despensa (sin que se convierta en un trabajo)
Casi todos los inventarios de cocina mueren en la segunda semana. No es el montaje lo que los mata: para eso basta una tarde con una libreta. Es el mantenimiento. Cada compra, cada comida y cada bote a medias hay que apuntarlos, y el día que no lo haces, la lista deja de ser verdad. Y una lista en la que no puedes confiar es una lista que dejas de mirar.
Así que esta guía va menos de hacer un inventario y más de mantenerlo vivo. El truco es apuntar menos, y hacerlo en los momentos en los que ya estás tocando la comida de todas formas.
1. Decide qué pregunta tiene que responder
Un inventario solo sirve si responde a algo que de verdad te preguntas. En la mayoría de las cocinas, es una de estas dos cosas:
- «¿Qué tengo que gastar primero?» Llegar a la comida antes de que se estropee.
- «¿Esto ya lo tengo?» No comprar el tercer bote de comino.
Elige la que más te importe. Eso decide qué entra en la lista.
2. No lo apuntes todo
Esta es la regla que hace posible todo lo demás. La sal, las especias, el aceite o el bicarbonato duran meses y se ven de un vistazo. Apuntarlos da trabajo y no te dice nada.
Apunta lo que es perecedero, lo que se pierde con facilidad o lo que es fácil comprar dos veces:
- Nevera: carne, pescado, lácteos, botes y salsas abiertos, sobras, fruta y verdura delicadas.
- Congelador: todo. El congelador es donde mejor se esconde la comida.
- Despensa: lo que compras en piloto automático (latas, pasta, arroz, cereales) y cualquier cosa abierta.
Si un paquete está cerrado y dura un año, puede esperar.
3. Una lista por sitio
Ordena por dónde vive cada cosa, porque es ahí donde vas a mirar: nevera, congelador y despensa. Para cada producto, apunta cuatro cosas:
| Producto | Cantidad | Fecha | Tipo de fecha |
|---|---|---|---|
| Pechuga de pollo | 400 g | 14 oct | Caducidad |
| Espinacas | 1 bolsa | 15 oct | Caducidad |
| Tomate troceado | 2 latas | mar 2027 | Consumo preferente |
| Guisantes congelados | ¾ de bolsa | Congelado el 2 sep | — |
La última columna merece el segundo extra. La fecha de caducidad es un límite de seguridad; la de consumo preferente, de calidad. Piden decisiones distintas (mira fecha de caducidad y consumo preferente). En lo congelado, apunta el día en que lo congelaste.
4. Ordena por fecha, no por cuándo lo compraste
Una lista en el orden de la compra esconde justo lo que necesitas ver. Ordena cada sitio de la fecha más próxima a la más lejana, para que lo primero de la lista sea siempre «lo que me necesita».
Haz lo mismo en la balda: lo nuevo, al fondo; lo antiguo, delante. Se llama lo primero que entra es lo primero que sale, y así funciona cualquier cocina de restaurante. Consigue que el inventario y la nevera cuenten lo mismo.
5. Actualízalo cuando la comida entra o sale, no los domingos
Un «recuento semanal» es justo el tipo de tarea que acaba saltándose. Actualiza en los dos momentos en los que ya estás con la comida en la mano:
- Cuando llega la compra. El ticket ya es una lista de lo que has comprado: apunta lo perecedero a partir de él mientras las bolsas siguen en la encimera.
- Cuando algo se acaba. Táchalo. Si es algo que compras siempre, pasa directo a la lista de la compra.
Y ya está. Cocinar no obliga a actualizar nada, salvo que te acabes algo.
6. El vistazo semanal de cinco minutos
Una vez a la semana, lee lo primero de cada lista (las fechas más próximas) y hazte una sola pregunta: ¿qué cocino con esto? Dos o tres productos que conviene gastar suelen dar para una cena por sí solos. Planifica esa comida primero y compra solo lo que falte.
Este es el paso que de verdad evita tirar comida, y solo funciona porque los pasos 2 a 5 mantienen la lista corta y fiable.
7. Elige una herramienta que sigas usando dentro de un mes
Cualquier formato funciona si lo mantienes. Con sinceridad:
- Un papel en la puerta de la nevera. Siempre a la vista y sin montar nada. Pero no se ordena solo y no se viene contigo al súper.
- Una app de notas. Siempre en el bolsillo. Ordenar por fecha es a mano.
- Una hoja de cálculo. Ordena por fecha y es gratis. Nadie actualiza una hoja de cálculo con las manos mojadas.
- Una app de inventario. Ordena y te avisa por ti. Solo merece la pena si añadir comida es más rápido que apuntarla a mano; si no, vuelves al problema de la segunda semana.
Dónde encaja Nudgey
Nudgey está pensada para el problema del mantenimiento, porque es ahí donde fallan los inventarios:
- No tienes que teclear la compra. Haz una foto al ticket y Nudgey saca los productos para que los revises. Por defecto, el ticket se lee en tu móvil y funciona sin conexión. En iPhone puedes activar el escaneo inteligente para una lectura más precisa: la foto se envía para leerla y no se guarda.
- Todo está ordenado según lo que te necesita primero, en la nevera, el congelador y la despensa.
- Recibes un aviso antes de que algo caduque, como mucho uno al día.
- Las recetas se ordenan según lo que de verdad tienes, empezando por lo que conviene gastar. Es el paso 6, hecho por ti.
- Al terminar la compra, lo que has marcado vuelve al inventario, con el sitio y la fecha ya adivinados.
Tu inventario se queda en tu móvil: sin cuenta y sin nube.
Nudgey llegará muy pronto a iPhone, y después a Android. Empieza con 7 días de prueba gratis y, después, es una suscripción.
Siguiente ›Fecha de caducidad y consumo preferente: qué significa cada una